domingo, 28 de febrero de 2016

Mascarilla de arcilla casera.

En la entrada anterior os hablaba de mi opinión y experiencia con las mascarillas GlamGlow, teniendo en cuenta que no son precisamente aptas para todos los bolsillos, he pensado en esta entrada extra con una alternativa muchísimo más económica, se trata de una mascarilla de arcilla casera muy fácil y rápida de preparar.

¿Quieres saber qué beneficios tiene para tu piel y cómo prepararla? Pues vamos allá!



La arcilla es uno de los grandes ingredientes cosméticos que nos ofrece la naturaleza, las rocas, con el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas se van descomponiendo, dando lugar a los diferentes tipos de arcilla, es ahí cuando entra el papel humano, que se encargará de extraerla, secarla y clasificarla según sus cualidades.

En cosmética podemos encontrar principalmente tres tipos de arcilla, que dependiendo de su composición tendrá diferente color y propiedades:

Arcilla verde.
Destaca por su efecto antibacteriano y purificante, por lo que se beneficiarán de ella las pieles con tendencia acnéica e impurezas, es ademas la más absorbente por lo que resulta también muy efectiva en pieles grasas.

Arcilla blanca.  
Es también conocida como caolín. Destaca por sus efectos antiinflamatorios, astringentes, desintoxicantes y cicatrizantes, también como la anterior es antibacteriana y tiene capacidad de absorción, pero en mucha menor medida.
Está recomendada en pieles normales y secas, ayuda a tratar las pequeñas imperfecciones, elimina toxinas, aporta luminosidad y produce un ligero efecto tensor.

Arcilla roja.
Los óxidos e hidróxidos de hierro son los que otorgan el color rojizo de esta arcilla. Destaca por sus propiedades astringentes y por favorecer el riego sanguíneo. Al igual que la verde, tiene un gran poder absorbente, pero trata la piel con más delicadeza. Está recomendada especialmente en pieles desvitalizadas y con impurezas, incluso se pueden beneficiar de ella las pieles sensibles, aún así, si tienes este tipo de piel te recomendaría que la aplicaras sobre una pequeña zona del rostro para ver cómo se comporta.

Una vez que hayas identificado qué tipo de arcilla es la que le conviene a tu piel te puedes poner manos a la obra. ¿Qué necesitas?

Ingredientes y herramientas.

1. La arcilla elegida según vuestras necesidades, por supuesto ;)
2. Agua desmineralizada o destilada, si no tienes otra opción puedes utilizar agua mineral, pero no uses el agua del grifo. Veréis que yo utilizo agua pura en spray de Les Cometiques, pero podéis utilizar cualquier otra.
3. Una cuchara preferiblemente de madera, también puede ser de plástico, pero nunca será metálica, ya que las arcillas en contacto con el metal pierden sus propiedades.
4. Un cuenco, preferiblemente de vidrio o madera, aunque si solo tienes a mano uno de plástico nos puede valer. Recuerda, nada de metal.

Preparación.
Tomamos una cantidad aproximada de una cucharada sopera de arcilla y le vamos añadiendo el agua poco a poco hasta que se forme una mezcla cremosa.



Y así de fácil, ya tenemos una mascarilla de arcilla lista, pero si lo deseamos, podemos enriquecerla con aceites y esencias, ¿pero cuáles?

Aceites y Esencias

Aceite del árbol del te si tienes acné. Será una ayuda extra para combatir los dichosos granitos gracias a su poder bactericida. Añade de 1 a 3 gotas a la mezcla.

Aceite de Jojoba para pieles grasas ya que regula la producción sebácea, ayuda a expulsar el exceso de grasa y suciedad atrapada en los poros y tiene efecto hidratante. Aunque en este caso no lo voy a utilizar, es mi aceite favorito, tendría un post para él solito, de hecho, me lo estoy planteando ;). Añade una cucharadita a la mezcla.

Aceite de oliva para pieles mixtas. Es bastante hidratante, consigue actuar en las capas más profundas de la piel y gracias a su alto contenido en vitamina E ayuda a mantener la elasticidad natural de la piel. El aceite que se vaya a utilizar debe ser lo menos refinado posible (aceite de oliva virgen), ya que en este proceso pierde parte de sus propiedades. Añade una cucharadita.

Aceite de almendras para pieles secas y sensibles, para este último tipo de piel, al igual que comenté en el caso de la arcilla roja, mejor hacer una pequeña prueba antes de aplicar por todo el rostro. Se caracteriza por sus propiedades emolientes, protege y suaviza la piel. Añade una cucharadita.

Esencia de lavanda. Es apto para todo tipo de piel, incluso para las sensibles (primero realiza una pequeña prueba). Es equilibrante y excelente como regeneradora de la piel, además, su efecto sedante nos ayudará a relajarnos. Añade de 2 gotas a la mezcla.

Para aquellas que como yo tengáis la piel mixta o zonas donde tengáis granitos o algún problema específico, podéis hacer algo tan sencillo como separar en dos recipientes la mezcla una vez que hayamos conseguido la textura deseada, en uno de los recipientes añadir un aceite para combatir un problema específico y otro diferente en el resto de la mezcla.

La arcilla que utilizo actualmente es la arcilla blanca, hace años pasé de utilizar la verde a esta (cosas de la edad), y en esta ocasión, una vez conseguida la textura adecuada, en un recipiente he añadido una gota de aceite del árbol del te para aplicarla sobre la frente y la barbilla, ya que tengo algunos granitos, y en el resto de la mezcla he añadido dos gotas de esencia de lavanda.



Aplicación.
Antes de aplicar la mascarilla debemos desmaquillar y limpiar bien el rostro, los resultados serán aún mejores si además realizamos una exfoliación.
Repartiremos bien por todo el rostro, solo en la zona que queramos tratar o las diferentes mezclas que hayamos realizado según la zona del rostro que nos interese. Podemos hacerlo bien con las manos, o bien con un pincel de silicona o para base de maquillaje, pero ten cuidado de que no toque la virola si esta es metálica. Debe tener un grosor aproximado de medio centímetro. Dejaremos actuar entre 10 y 20 minutos... sí, lo sé, es un tiempo algo relativo, ¿de qué depende?, pues de la textura que vaya adquiriendo la mascarilla, ya que debemos notar cómo se va endureciendo pero no debe llegar a secarse del todo, ya que en ese caso podría abosorber el agua de nuestra piel provocándonos deshidratación.

La arcilla que he utilizado es esta de A. Vogel, 100% arcilla blanca, es muy muy finita, tanto que como veis en la foto es apta para uso interno. La compré en un herbolario y me costó 10,50€, ¿os imagináis la cantidad de mascarillas que podemos hacer con 400 gramos? Aproximadamente unas 35-40, así que creo que merece mucho la pena.


Hay tantas variantes y tantas formas de utilizar las arcillas junto a los aceites y esencias en cosmética que la entrada podría durar más que la trilogía de El Señor de los Anillos en versión extendida, pero para empezar a ponerlo en práctica una tarde de domingo como hoy creo que es suficiente.

Si decidís poner en práctica la receta o tenéis la vuestra propia que os funciona genial, no dudéis en comentar qué tal os ha ido, ya sea para bien o para mal ;)

Gracias por leerme!!!
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